8 de diciembre de 2012

Ramón Carnicer (1789-1855) - Ópera Il Dissoluto punito, ossia Don Juan Tenorio - - Orquesta Sinfónica de Galicia - Alberto Zedda - Live Recording -



Recibió sus primera formación musical de Bonaventura Feliu, maestro de capilla de la iglesia de Tárrega. A la edad de siete años ingresó por oposición al coro de la Catedral de Santa María de Urgel donde estudió órgano y composición. En 1806 se trasladó a Barcelona, donde tuvo por maestro al organista y maestro de capilla de la catedral, Carles Baguer y a Francesc Queralt, respectivamente. Es en Barcelona donde entra en contacto con las óperas de Cimarosa, Paisiello, Guglielmi, Paër, Mayr y Generali, experiencia que le otorgará un vasto conocimiento del repertorio, tal como posteriormente revelará su obra operística.
La Guerra de la Independencia (1808-1814) le obligó a huir a Mahón, donde trabajó como organista, impartió clases de canto y de piano y conoció al austro-alemán Karl-Ernest Cook, discípulo de Mozart. Cuando volvió a Barcelona, fue comisionado por la junta de accionistas del Teatro de la Santa Cruz (1815) para que viajara a Italia y contactara con la mejor compañía de opera que pudiera encontrar. Carnicer consiguió reunir una formación con cantantes como Angelo Cantelli, Bassi, Giulio Marco Bordogni, dirigida por el maestro y compositor Prieto Generali.1
Entre 1818 y 1820 Carnicer relevó a Generali en la dirección del teatro, y se dedicó a la composición. Suya es la obertura escrita para el estreno en Barcelona (1818) de El barbero de Sevilla, de Gioacchino Rossini, elogiada por el propio autor.
Alentado por el éxito creciente de sus obras, Carnicer decide quemar su producción anterior (integrada por obras religiosas, himnos patrióticos, canciones, música de banda militar y de baile) y decide escribir la primera de sus obras de madurez, la óperaAdele di Lusignano, que fue estrenada en el Teatro de la Santa Cruz de Barcelona el 15 de mayo de 1819. En 1820, el compositor lleva a cabo su tercer viaje a Italia como empresario del Teatro de la Santa Cruz con su misión otra vez no sólo de buscar cantantes y músicos, sino también partituras de Rossini, Bellini y Donizetti.