Un
escultor trataba de darle forma al amor en una piedra. Años y años de perplejo
estudio, de esforzada preparación, para tener esa idea absurda, vacía.
Esculpió y esculpió, tratando de ser pefeccionista,
como la nueva etapa del arte intentaba ser.
Pudieron esculpir hasta el
odio, pero jamás el amor. Por eso el escultor, el cincel y el martillo, durante
un tiempo de fama, intentaron ser uno.
No
haber amado le sobrecogió, ya que su obra al fin estuvo clara.
Una
piedra enorme había sido reducida a un par de ventrículos, un músculo, y dos
arterias largas y gordas.
De "Necrología de Famas", 2012.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
Cometá che!