6 de junio de 2011

Una sirena

                            UNA SIRENA                                

                 Una sirena bate el silencio de la ciudad. Yo camino por Posadas, Ayacucho. Libertador, me encierro a mi mismo. Me caigo de rodillas en la esquina, entre las bolsas de residuos de los departamentos chetos. Una moto pasa, me mira, me escupe, piensa que busco algo entre la mugre. Me levanto, sigo la sirena de cerca, la busco. Se bate fuerte, y describe una órbita elíptica de ruido; o sea, el sonido se aleja, se acerca, se aleja...
Me acerco, ya estoy al trote por la vereda. Una vez que la tengo en mis manos la sacudo, la bato, para que vuelva sobre sí misma. Ahora él es el que corre. Yo lo sigo.