13 de septiembre de 2010

OUVERTURE

En criollo, se traduce como presentación, prólogo, obertura. Supe que era conveniente una palabra en francés, para dilatar, o (exonerar) alguno de los cuentos del libro, cuando me leí a mi mismo y no me entendí. Parte de la filosofía de "Esquiso" es crear un mundo ficticio, arquetipo de la realidad, pero ficticio, el cual nunca llegamos a entender; sea porque estamos vedados para hacerlo, o simplemente porque no queremos. Cierto es, que, a medida que discurríamos sobre nuestras fatalidades, nos fuimos dando cuenta de que ya no podíamos diferenciar lo real de lo imaginario: ¿qué fue primero?. Existe un momento en el cual los sentidos se confunden, se polarizan, exceden nuestra comprensión. He visto a una mujer hermosa, pero otros no la vieron. ¿La imaginé? ¿o simplemente los demás no percibieron la belleza implícita en ella, pegada como la transpiración?. Una sensación vaga, nauseabunda, pasajera. 
Los cuentos, relatos, se fueron gestando con esa disparidad. Ninguno pleno de alegría. Ninguno llano de tristeza. Se ven reflejados nuestros anhelos, nuestras falencias, nuestros miedos. Escribí palabras que otros no escribieron. Dejé silencios. Confundi. En esa confusión entre yo, y me perdí completamente.
Los autores de este libro somos distintos. Muy distintos. En esa disparidad, en ese ejercicio inadecuado de las letras me esgrimo; él parece ser testigo de una aberración, de un completo desorden. Ordena el libro, lo equilibra, le da la sintáxis y la brevedad. Somos concientes de eso. Estamos confundidos. Arbitrariamente cayeron los relatos en un aparato que los unió, les dio un titulo, y sin inhibición lo echó a la calle. 
Creo (necesariamente), que en algo coincidimos. Otro (no nosotros ni ustedes) urdió esta trama casi milagrosa. 

Adán Rowies (Pablo Zarza, la contraparte)
Lunes 13 de Septiembre de 2010.