1 de octubre de 2010

Decir algo sin decir nada....

Silencio, quiero silencio. Es lo que necesito en este momento que no es de paz. No hay alegria, tampoco hay temor. Hay. Quiero silencio...
Como una amorosa anticipación, quiero apenas escuchar tu voz, que se desliza por el aire alquitranado de mi ser. Quiero ese silencio. Quiero ese silencio que solo vos me podés dar. 

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Te gesté hace demasiado tiempo. En tiempo de locura. La locura me dio ejemplos; uno de ellos, que todos estamos parcialmente enajenados del yo, del ello, del alter ego; estamos superpuestos. Le dediqué unas páginas en un pueblo perdido de una provincia del sur. El papel creo que se perdió. Hoy tengo la certeza de que mis primeras palabras anticipaban una revelación aterradora, como dijo Borges: "He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer; no he sido feliz". Cierto. Muy verdadero el aforismo prosaico. Me abandono a mi mismo. Me dejo a lo errores. Que los confines del infierno me consuman, me desgarren la carne, y se alimenten eternamente de este genio que no existe.

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