24 de diciembre de 2010

2 Cuentos de Navidad...

"CANCIÓN DE NAVIDAD"
Charles Dickens
Cuento

 
Índice
I- El espectro de Marley
II- El primero de los tres Espíritus
III- El segundo de los tres Espíritus
IV- El último de los tres Espíritus
V- Conclusión

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"CUENTO DE NAVIDAD"
Ray Bradbury
 
"El día siguiente sería Navidad y, mientras los tres se dirigían a la estación de
naves espaciales, el padre y la madre estaban preocupados. Era el primer vuelo
que el niño realizaría por el espacio, su primer viaje en cohete, y deseaban que
fuera lo más agradable posible. Cuando en la aduana les obligaron a dejar el
regalo porque pasaba unos pocos kilos del peso máximo permitido y el arbolito
con sus hermosas velas blancas, sintieron que les quitaban algo muy importante
para celebrar esa fiesta. El niño esperaba a sus padres en la terminal. Cuando
estos llegaron, murmuraban algo contra los oficiales interplanetarios.
-- )Qué haremos?"
* En Cuento tienen el link para descargar.
¡FELIZ NAVIDAD PAEA TODOS!

11 de diciembre de 2010

Nuevo Ebook!! 17 cuentos de 17 autores de todo el mundo.

Nueva antología en la que participo. Resultó finalista el cuento PLAZA CONSTITUCIÓN y se editó de manera gratuita y profesional por zonaliteratura.com, presidida por Gustavo Mayares, a quien le envío un cordial saludo.



17 cuentos y 17 autores de seis países diferentes de América Latina y Europa que participaron del concurso «Un cuento en mi blog», organizado por ZonaLiteratura.com. Miles de lectores de todo el mundo que votaron a sus relatos preferidos entre octubre y noviembre de este año, los que ahora son publicados en este libro tal y como participaron, sin cambiar una sola coma. Incluso en el orden que quedaron tras la votación.
17 cuentos entre los más votados tras los tres ganadores del concurso (quienes se hicieron acree-dores a un e-book personal cada uno, a publicarse entre enero y febrero de 2011). Son 17 cuentos en castellano que exhiben nuevamente, por si hiciera falta, la vitalidad de nuestro idioma común, el que nos une.
17 pequeñas obras literarias que reflejan también la calidad –a veces extraordinaria, otras tal vez menos– de los «nuevos» autores en nuestra lengua, hombres y mujeres, jóvenes y no tanto; pero siempre con imaginación, sensibilidad, voluntad de tratar bien nuestro idioma y algunas veces de quebrarlo, romperlo. Lo que también hace a su construcción.
17 cuentos de 17 autores de orígenes culturales comunes pero también diversos, eclécticos: de Argentina, de Bolivia, de Colombia, de España, de México y de Perú. Son 17 relatos que, al mismo tiempo, pasan revista a las realidades de cada país, de cada región, de cada ciudad, de sus características, glorias y miserias. Tal y como debe hacer la literatura.
17 autores en su gran mayoría inéditos pero que, por esto mismo, desnudan las falencias de una «industria editorial» que da más cabida al marketing importado que a nuestra literatura. Una «industria» hace rato colonizada por las grandes compañías que se dedican, más que nada, a imprimir, distribuir y vender éxitos, best-sellers prefabricados.
17 cuentos que reclaman ser leídos, como otras decenas de relatos que participaron del concurso pero que no tuvieron la votación –siempre subjetiva– requerida para participar de este libro y, sin embargo, lo merecen.
17 autores como otros miles que cotidianamente escriben la nueva literatura en cada rincón del planeta por el sólo placer de crear.


Nuevo Ebook!! 17 cuentos de 17 autores de todo el mundo.

Nueva antología en la que participo. Resultó finalista el cuento PLAZA CONSTITUCIÓN y se editó de manera gratuita y profesional por zonaliteratura.com, presidida por Gustavo Mayares, a quien le envío un cordial saludo.



17 cuentos y 17 autores de seis países diferentes de América Latina y Europa que participaron del concurso «Un cuento en mi blog», organizado por ZonaLiteratura.com. Miles de lectores de todo el mundo que votaron a sus relatos preferidos entre octubre y noviembre de este año, los que ahora son publicados en este libro tal y como participaron, sin cambiar una sola coma. Incluso en el orden que quedaron tras la votación.
17 cuentos entre los más votados tras los tres ganadores del concurso (quienes se hicieron acree-dores a un e-book personal cada uno, a publicarse entre enero y febrero de 2011). Son 17 cuentos en castellano que exhiben nuevamente, por si hiciera falta, la vitalidad de nuestro idioma común, el que nos une.
17 pequeñas obras literarias que reflejan también la calidad –a veces extraordinaria, otras tal vez menos– de los «nuevos» autores en nuestra lengua, hombres y mujeres, jóvenes y no tanto; pero siempre con imaginación, sensibilidad, voluntad de tratar bien nuestro idioma y algunas veces de quebrarlo, romperlo. Lo que también hace a su construcción.
17 cuentos de 17 autores de orígenes culturales comunes pero también diversos, eclécticos: de Argentina, de Bolivia, de Colombia, de España, de México y de Perú. Son 17 relatos que, al mismo tiempo, pasan revista a las realidades de cada país, de cada región, de cada ciudad, de sus características, glorias y miserias. Tal y como debe hacer la literatura.
17 autores en su gran mayoría inéditos pero que, por esto mismo, desnudan las falencias de una «industria editorial» que da más cabida al marketing importado que a nuestra literatura. Una «industria» hace rato colonizada por las grandes compañías que se dedican, más que nada, a imprimir, distribuir y vender éxitos, best-sellers prefabricados.
17 cuentos que reclaman ser leídos, como otras decenas de relatos que participaron del concurso pero que no tuvieron la votación –siempre subjetiva– requerida para participar de este libro y, sin embargo, lo merecen.
17 autores como otros miles que cotidianamente escriben la nueva literatura en cada rincón del planeta por el sólo placer de crear.

Nuevo Ebook!! 17 cuentos de 17 autores de todo el mundo.

Nueva antología en la que participo. Resultó finalista el cuento PLAZA CONSTITUCIÓN y se editó de manera gratuita y profesional por zonaliteratura.com, presidida por Gustavo Mayares, a quien le envío un cordial saludo.


     17 cuentos y 17 autores de seis países diferentes de América Latina y Europa que participaron del concurso «Un cuento en mi blog», organizado por ZonaLiteratura.com. Miles de lectores de todo el mundo que votaron a sus relatos preferidos entre octubre y noviembre de este año, los que ahora son publicados en este libro tal y como parti-ciparon, sin cambiar una sola coma. Incluso en el orden que quedaron tras la votación.
17 cuentos entre los más votados tras los tres ganadores del concurso (quienes se hicieron acree-dores a un e-book personal cada uno, a publicarse entre enero y febrero de 2011). Son 17 cuentos en castellano que exhiben nuevamente, por si hiciera falta, la vitalidad de nuestro idioma común, el que nos une.
17 pequeñas obras literarias que reflejan también la calidad –a veces extraordinaria, otras tal vez menos– de los «nuevos» autores en nuestra lengua, hombres y mujeres, jóvenes y no tanto; pero siempre con imaginación, sensibilidad, voluntad de tratar bien nuestro idioma y algunas veces de quebrarlo, romperlo. Lo que también hace a su construcción.
17 cuentos de 17 autores de orígenes culturales comunes pero también diversos, eclécticos: de Argentina, de Bolivia, de Colombia, de España, de México y de Perú. Son 17 relatos que, al mismo tiempo, pasan revista a las realidades de cada país, de cada región, de cada ciudad, de sus características, glorias y miserias. Tal y como debe hacer la literatura.
17 autores en su gran mayoría inéditos pero que, por esto mismo, desnudan las falencias de una «industria editorial» que da más cabida al marketing importado que a nuestra literatura. Una «industria» hace rato colonizada por las grandes compañías que se dedican, más que nada, a imprimir, distribuir y vender éxitos, best-sellers prefabricados.
17 cuentos que reclaman ser leídos, como otras decenas de relatos que participaron del concurso pero que no tuvieron la votación –siempre subjetiva– requerida para participar de este libro y, sin embargo, lo merecen.
17 autores como otros miles que cotidianamente escriben la nueva literatura en cada rincón del planeta por el sólo placer de crear.


14 de noviembre de 2010

VIDEO PROHIBIDO


Comentarios de la gente en youtube:
  • @carolinadiosa Seamos realistas que no existe el concepto de cuidado ambiental en nuestro país. Estamos tan convencidos que esta riqueza que tenemos nos va a a durar toda la vida que no la cuidamos. Esa conciencia no existe por parte del minero razo sin educación y tampoco de aquel que cuenta con el conocimiento y ve a largo plazo las consecuencias de sus acciones. Imagino que cada vez que se destruye un rio o una quebrada, es una quincena más para mi. Que triste.

  • @carolinadiosa Cualquier actividad que realiza el ser humano sobre el planeta, tiene consecuencias y genera impacto sobre esta. Cada uno de nosotros ya es una carga. El tema con la mineria, tiene que ver con la falta de responsabilidad para el desecho de las sustancias tóxicas. Aquí en Bogotá, es común ver como cae a los caños y producto de las curtiembres de cuero los productos que usan para el proceso. Me imagino como será en lugares tan apartados donde no hay control ni interes del estado.
  • y que hay que hacer para ayudar? tenemos que votar aca o que?
  • @yeyolle ESA ES LA ACTITUD. Que sirva para algo el FACE y el Messenger. ES HORA DE DESPERTAR y aprovechar las "nuevas tecnologias" para despertar conciencias y generar alternativas de cambio. No podemos seguir siendo parte del problema. Al ignorar las cosas, somos tan responsables como quien las hace.
  • 
  • @liguriano Hay que analizar primero cual es la incidencia a nivel económico de la extracción de este tipo en particular de minerales y que tanto le aporta a la economia. Luego, habría que disminuir el impacto ambiental. Aunque, mi opinión personal y radical al tema, es desestimar el uso de este tipo de elementos. Será que si no lucimos una joya en oro con esmeraldas, somos menos personas o tenemos menos clase?
  • Cuarto y último: No puede ser que no aprendamos de las experiencias ajenas y ver la debacle social que genera la explotación de estos recursos en otros países. Aquí ya lo hemos vivido con las esmeraldas. La sangre que se ha derramado por ellas no ha sido poca y parece que a nadie le importa, siempre y cuando pueda lucir esa preciosa joya teñida con sangre.
  • Tercero: Ya se sabe que los recursos renovables no son una alternativa inteligente para buscar el desarrollo de un país. Vivimos en una economía producto de la inmediatez. Y cuando los recursos naturales se acaben, quedamos peor de jodidos. En lugar de estar analizando politicas de cuidado ambiental para hacer de este país un punto clave para el progreso basado en el turismo y cuidado de nuestros recursos, hemos decidido acabarlos.
  • Segundo: Como la droga, siempre y cuando haya consumo, habrá oferta. Siempre y cuando haya gente que compre el oro en sus múltiples productos derivados, no hay campaña que valga. Es curioso como gente con tanta educación, se desvive por un anillo de oro, ojalá, con una esmeralda incrustada. Es lamentable como el ser humano sacrifica tanto por tan poco.
  • Siempre tomo al rey Midas,como referencia en estos casos,pues a pesar que todo lo que tocaba se convertia en oro,no podia tomarse un vaso con agua y esta era su desgracia.No cambiemos oro por agua,porque sin agua no hay vida y el agua siempre sera bendita y por el oro,los hombres se matan.Eligamos la vida.
Enlace de noticias donde se difunde tambien el video

31 de octubre de 2010

Buenos Aires "capital mundial" del libro 2011

BUENOS AIRES FUE ELEGIDA CAPITAL MUNDIAL
DEL LIBRO 2011 POR LA UNESCO


Raquel San Martín
LA NACION
"Dicen que en Buenos Aires no hay que salir a buscar los libros, porque los libros lo encuentran a uno." El argumento del gobierno de la ciudad convenció a la Unesco, que acaba de elegir a Buenos Aires como capital mundial del libro para 2011.
La noticia -que ayer entusiasmó al ambiente editorial local- significa que, durante un año, toda la producción literaria y de publicaciones porteña se desplegará ante el mundo, se multiplicarán aquí las actividades vinculadas con los libros y la lectura, y se estrecharán vínculos con editoriales de distintos países, que abrirán la puerta a nuevos negocios.
En la selección -que la Unesco realiza anualmente desde 2001- Buenos Aires le ganó a Caracas, La Habana, Lagos (Nigeria), Porto Novo (Benin), Sharjah (Emiratos Arabes) y Teherán.
Entre las razones para elegir la capital argentina, la Unesco rescató "la calidad y variedad de acciones que promueven la actividad literaria" en una ciudad que "cultiva la lectura y la creación como una de sus principales actividades simbólicas".
En la candidatura que presentó el gobierno porteño, se describe un panorama de la constante y creciente actividad que rodea al libro en Buenos Aires, y que va desde la multitudinaria Feria del Libro hasta la presencia de las bibliotecas populares; de las editoriales grandes y pequeñas que sostienen una producción constante a las librerías en todos los barrios; del Festival Literario de Buenos Aires a la promoción de la poesía con distintas acciones; de la Noche de las Librerías a la Semana de la Lectura en las escuelas.
La mirada del mundo "Esta selección significa que durante un año el mundo literario y vinculado con el libro va a mirar a Buenos Aires. Las ciudades en que esto ya sucedió se posicionan internacionalmente. Es un salto cualitativo para la industria editorial", dijo a LA NACION el ministro de Cultura de la ciudad, Hernán Lombardi, que motorizó la iniciativa. Desde 2001, tuvieron esta distinción, año por año, Madrid, Alejandría, Nueva Delhi, Amberes, Montreal, Turín, Bogotá, Amsterdam, Beirut este año y en 2010 será Liubliana, en Eslovenia.
La candidatura supone el compromiso de que el gobierno porteño aportará un millón de dólares durante el año para financiar actividades que propone. "También habrá aportes privados, de instituciones y de fondos internacionales", dijo Lombardi. Varias empresas acompañaron la candidatura, e instituciones como la Cámara Argentina del Libro y la de Publicaciones. Para la Unesco, el año del libro se extiende del 23 de abril de 2011 al 22 de abril de 2012, el Día Mundial del Libro y el del Derecho de Autor, respectivamente.
La novedad viene a sumarse a la visibilidad internacional que tendrá la industria editorial argentina cuando el país sea invitado de honor en la Feria de Francfort, en 2010. "Este año, en Francfort, vamos a empezar a difundir la elección de Buenos Aires para 2011", se entusiasmó Lombardi. En ese año, destacó la postulación porteña, el país recordará los 100 años del Decreto sobre Libertad de Imprenta, se celebrará además el bicentenario del nacimiento de Domingo Faustino Sarmiento y cumplirá 100 años Ernesto Sabato.
Entre las propuestas que presentó la ciudad para concretar en 2011, se destacan la apertura de una biblioteca infanto-juvenil y la creación de una biblioteca pública multilingüe. También, la realización de una colección de cien clásicos universales en formato de audiolibro, un fenómeno de difusión y ventas en varios países. En distintos espacios públicos, se representarán textos de escritores sobre la ciudad. Un festival de literatura fantástica, una publicación de poetas jóvenes y una semana de librerías en los barrios son otras iniciativas.
"Buenos Aires tiene una enorme oferta de actividades vinculadas con el libro, pero eso no está visualizado en conjunto. Esto pondrá a la industria editorial local en contacto con el mundo, sobre todo con el mercado hispano y latinoamericano", comentó Horacio García, presidente de la Fundación El Libro.
Para García, sin embargo, el mayor efecto de esta elección de la Unesco no sucederá durante 2011. "El efecto no es inmediato. Esto sirve para tejer lazos y redes que luego hay que continuar con trabajo", afirmó.



Una ciudad donde la literatura está viva  
 FERIA DEL LIBRO
Una clásica convocatoria multitudinaria

  • Cada año, más de un millón de personas asisten a la Feria del Libro, que pone en contacto a escritores, lectores y editores durante tres semanas.
LIBRERIAS
Lectores en todos los barrios
  • En Palermo (foto) y la avenida Corrientes, en cada barrio y en los shoppings, las librerías son espacios de venta, pero también de encuentro con la lectura.
POESIA
Versos que atraen
  • Iniciativas como "No hay ciudad sin poesía" y "La semana de la poesía" convocan a cientos de personas a recitales de un género que mantiene un público fiel.
Lo que viene
  • Iniciativas. Entre las actividades propuestas para 2011, habrá una muestra histórica de libros infantiles, dos nuevas bibliotecas para la ciudad, un seminario sobre traducción y un concurso de afiches.

  • De a dos. También se unirán fútbol y literatura; cine y libros, y lecturas con comida en varios "banquetes literarios".

  • Privilegiados. La literatura de viajes, fantástica, infantil y la poesía serán géneros homenajeados de manera particular, con antologías y encuentros de autores.                                                                                                                                                                                                                              
  • Raquel San Martín
    LA NACION
     

27 de octubre de 2010

Muerte de Nestor Kirchner

RÉQUIEM PARA EL SEÑOR NESTOR KIRCHNER

INTRODUCCIÓN
1.- Requiem aeternam
Dales el descanso eterno, Señor,
y que la luz perpetua los ilumnie.
Mereces un himno, Dios, en Sion
y te ofrecerán votos en Jerusalen;
atiende mi oración;
todos los cuerpos van a tí;

2.- Kyrie eleison   
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.

SEQUENZ    
3.- Dies irae
Día de ira aquel día
en que los siglos serán reducidos a cenizas,
como profetizó David con la Sibila.
Cuánto terror habrá en el futuro
cuando venga el Juez
a exigirnos cuentas, rigurosamente!

4.- Tuba Mirum   
El sonido maravilloso de la trompeta
retumbando por los sepulcros
reunirá a todos ante el trono.
La naturaleza y la muerte se asombrarán
cuando resuciten las criaturas
para responder ante el Juez.
Y por aquel profético libro
en que todo está contenido
el mundo será juzgado.
Cuando el Juez se haya sentado
todo lo oculto saldrá a la luz;
nada quedará impune.
Qué podré decir yo, desdichado?
A qué protector invocaré,
cuando ni los justos están seguros?
5.- Rex tremendae
Rey de majestad tremenda
a quienes salves será por tu gracia,
sálvame, fuente de piedad.

6.- Recordare
Acuérdate, piadoso Jesús,
de que soy la causa de tu venida,
no me pierdas en aquel día.
Buscándome, te sentaste cansado;
me redimiste con la cruz;
no sea vano tanto esfuerzo.
Juez que castigas justamente,
otórgame el perdón
antes del Día del Juicio.
Gimo, como un reo,
el pecado enrojece mi rostro;
perdona, Dios, a quien te implora.
Tú que absolviste a María
y perdonaste al ladrón,
también a mí me has dado esperanza.
De nada valen mis súplicas,
pero por tu misericordia
no me envíes al fuego eterno.
Dame un lugar entre las ovejas
y separándome de los cabritos
colócame a tu derecha.

7.- Confutatis
Rechazados ya los condenados,
y entregados a las crueles llamas,
llámame con los bienaventurados.
Suplicante y humilde te ruego,
con el corazón casi hecho ceniza:
apiádate de mi última hora.

OFERTORIO
8.- Lacrimosa
Día de lágrimas será aquél
en que resurja del polvo
el hombre culpable para ser juzgado.
Perdónale pues, oh Dios,
piadoso Jesús, Señor,
dales el descanso. Amén.

9.- Domine Jesu
Señor Jesucristo,
Rey de la gloria,
libera a las almas
de todos los fieles difuntos
de las penas del infierno
y de las profundidades del lago;
líbralas de la boca del león;
que el abismo no las absorba,
ni caigan en las tinieblas;
haz que el abanderado San Miguel
las conduzca
hacia la santa luz,
que antaño prometiste a Abraham
y sus descendientes.

10.- Hostias et preces
Súplicas y alabanzas, oh Señor,
te ofrecemos en sacrificio.
Acéptalas en nombre de las almas
en cuya memoria hoy las hacemos.
Hazlas pasar, Señor,
de la muerte a la vida
como antaño a Abraham
prometiste, y a su descendencia.

11.- Sanctus
Santo, santo,
santo es el Señor Dios de los Ejércitos.
Llenos están los cielos
y la tierra de su gloria.
Hosanna en las alturas.

12.- Benedictus
Bendito el que viene
en el nombre del Señor.
Hosanna en las alturas.

13.- Agnus Dei
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
danos la paz.

COMMUNIO COMUNIÓN
14.- Lux aeternam
La luz inextinguible brille para ellos, Señor,
con tus santos por toda la eternidad.
Porque eres misericordioso.
Descansen por siempre.

Wolfgang Amadeus Mozart, Réquiem para los difuntos K.626, 1791


14 de octubre de 2010

Fragmento de la "La viuda negra"

(*) Pertenece a la serie de relatos de mi 4° libro, "Réquiem para un músico"....

LA VIUDA NEGRA

                       El tipo se llamaba Ciro no sé cuánto, era Griego, o de por ahí cerca, no me acuerdo ya, o no me quiero acordar, pero si que era griego y de los buenos. De los buenos tipos y de los que la amarrocan hasta tener varios palitos en el banco. Se le notaba en el porte, en la contextura física, en los músculos de la cara, que el tipo no era de acá. No es que lo miraran todos lo del bar cada vez que entraba y pedía café negro con tosatadas peladas, sin nada. Para mi que lo hacía para demostrar que se le bancaba, no sé, lo digo ahora, porque nunca me crucé de manos con él, aunque tampoco me hubiese animado, era un animal; fornido y me sacaba como una regla del colegio, de las de treinta centímetros. Pero parecía inofensivo, su cara lo decía, era un buen tipo ahora que me pongo a pensar bien, lástima lo que pasó hace unos días, y no lo vi más al griego. Nunca le pregunté el apellido, porque de una u otra forma, después tenés que estar inventando uno tuyo para, por lo menos, para no quedar tan mal. Yo creo que nos hicimos amigos, esa especie de amistad pasajera, que uno sabe que no va a llegar muy lejos, por más que uno le ponga lo que le tiene que poner, simplemente porque sabés que el tipo viaja, tiene otro status, y en última instancia por algo más íntimo que sólo uno lo sabe. Y en el momento que se concreta esa tercera parte de la trama, uno se pregunta si el tipo hubiese sido un buen amigo, esos de verdad, que te aconsejan y te apoyan cuando las cosas no van bien. Pero con el tiempo me dejé de hacer esas preguntas, es algo mecánico que tengo en el orga-nismo. Lo cago, desaparezco una o dos semanas por el lugar hasta que el tipo se cansa y vuelvo lo más tranqui. Yo sé que preguntan por un tal Pedro, o Diego, o Juan, nombres comunes, que se pueden confundir con cualquiera. No digo que al verlos se confundan. No. Mi cara no se la pueden confundir con la de nadie, por más que otro se llame igual que yo, es práctimente imposible. La del griego no; era rara, pero confundible con la cualquier europeo que ande dando vueltas. El problema estuvo siempre en el metro noventa y pico del tipo. Yo se lo decía a Alejandra, que me daba mala espina, que el tipo no era común y que despues había que verselas con ese lungo, que podía tener contactos por todos lados, qué se yo que más le decía; era el cagaso de hacer algo groso de una vez por todas y terminar defini-tivamente con éste laburo. Alejandra fue la que me convenció. Lo vio medio tibio al griego con res-pecto a las mujeres, y ese fue el gancho ideal.

3 de octubre de 2010

Cuento, Plaza Constitución (2002), de Roberto Rowies

Quinto compás

Se abrió una página. Una página nueva. Me desaté los cordones de unos zapatos viejos y gastados y me quedé descalzo. Entonces salí a caminar, de a poco, para sentir el rigor del suelo de piedra; frío y decolorido. Creo que de eso se trata un poco la vida. Derribar castillos, conjeturas, sueños, frases hechas y construir nuevas; con nuevos ojos, descalzo, en cuero y con las manos limpias.

2 de octubre de 2010

Concurso zonaliteratura.com.ar

 PLAZA CONSTITUCIÓN
por Roberto Rowies
(votar en el siguiente enlace para concurso)


Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”, Pablo Neruda.
                
                  Es una frase que poco tiene que ver con los sucesos que voy a narrar, tampoco tienen éstos algo más de irrelevancia que lo dicho por Neruda. Sin embargo, los encuentro necesarios y, acaso, imprescindibles para la vida de todo individuo. Sentado aquí les escribo, o les describo, todo lo que está a mi alrededor, todo lo que funciona. (Hace más de una hora que espero, aunque sé que sólo la veré caminar hacia mi por el camino, uno de los dos que hay, sin contar con algunas bifurcaciones para los dos lados de la plaza, recién en la hora entrante). A la derecha del sendero de árboles (que divide los dos caminos principales que cruzan la plaza) se despliega con toda su gracia un arenero con varios juegos para chicos y por qué no para algún mayor con alma de niño; se encuentra a mi derecha también. Yo lo considero como el alma de la plaza, el símbolo. Sin arenero con juegos y chicos no existiría lo que se denomina “plaza”. Aquí no hay chicos. 
    El banco es demasiado bajo para mi estatura, sin embargo hace una hora y cuarto que estoy y no he sentido incomodidad. Es de esos que poseen maderas finas ubicadas de tal forma que se arquean en las piernas y en la espalda; ¡son los clásicos bancos de plaza!. Están baqueteados por el maltrato y solo dos, de los ocho que alcancé a contar, conservan intactas todas sus piezas, a excepción de la pintura.
    Una paloma agita sus alas aterrizando exitósamente a mis pies; me recuerda que ya debe ser la hora y miro el reloj: pasaron ocho minutos desde que observé el arenero. Ahora las palomas son muchas y picotean el suelo que está minado de florecillas amarillas que caen de los árboles. Varios palomos muestran su envergadura empujando a las más jóvenes, ¡que delicadas que son!, no he visto ave doméstica más elegante y sutil. Inspiran (creo) a la parte más bella de la plaza, ¡que importantes que son!, sin ellas tampoco  habría lo que se llama “plaza”. Se mezclan (justo cuando observo a tres cartoneros en uno de los bancos a seis metros), unos gorriones entre las palomas y los palomos. Intentan jugar.
    Bostezo por primera vez (acaso un amigo mio sabe a causa de que) y sigo con la mirada la labor de los tres hombres. Doblan forzadamente los cartones, los apilan y luego los atan con una cinta difícil de cortar. Mientras tanto ríen (no sé qué los motiva), ríen felices de algo (y recuerdo ahora la frase del poeta). Pienso preguntarles algo importante para mi cuando tenga que irme, dudo que no sepan la respuesta.
    Miro nuevamente el reloj, faltan quince minutos. No sé por qué llegué tan temprano (seguro que usted se lo preguntó también), pero no me niegue que nunca sintió ansiedad en las vísperas de una cita, o estando en ella. No me niegue que no hizo locuras y hasta no dio unas vueltas antes de verla ahí sentada, con las piernas cruzadas, sobre el vestido floreado, esperando. No me diga que no se quedó un momento observando esa postal universal, ese amor primerizo, esa sensación vaga, intensa e indescifrable llamada amor, vaya a saber uno por qué. No me lo niegue. Yo no le miento. Llegué temprano, me anticipé a su ronda, sin duda. No sé bien con cuántas horas o minutos, pero le aseguro que me siento cómodo, distendido, a la espera. (No le voy a mentir, cuando la vea caminar por el sendero de flores amarillas, de árboles, ella y su dulce rostro me van a confundir. El tiempo no va a ser tiempo, la duda va a ser desestimada, la ansiedad será ahogo, la cosquilla, hormigueo persistente y casi molesto). Yo la espero hace más de una hora y cuarenta cinco minutos, pero ¿importa el tiempo?. Importa que llegue y se siente junto a mi, eso sería muy importante. Denotaría que estuvo buscándome por toda la plaza (aunque yo no le indiqué exactamente el lugar) y, acaso, exprese cierta alegría al verme.
    La busco entre la gente que camina  por ambos senderos a mi izquierda, ya está por ser la hora y quizá llegue antes de lo previsto (no acostumbraba a hacerlo). Las personas pasan y no miran; estoy sólo sentado en un banco con muchas palomas, palomos y gorriones que me dividen de los tres cartoneros; ¿no es una digna postal para observar? ¿acaso es una imagen frecuente?.
    Un señor cruza entre las palomas (éstas se elevan pero caen a los pocos metros) y me pide fuego. Con mis manos le hago gestos de que no poseo (ubico ambas manos en los bolsillos y con la cabeza niego poseer algo). Los gestos los interpreta a la perfección y se sienta a unos metros,  en un paredoncito. Intenta prender el cigarrillo con su encendedor y lo consigue (aunque con esfuerzo), luego lo fuma y se retira. Me hubiese gustado pedirle uno.
    Las agujas llegan al momento pactado; ni la sombra de ella aparece por el lugar.Trato de disuadir mi enojo (en realidad la ansiedad) escuchando el tránsito pesado que circula por Avenida San Juan. Sin los autos que se agolpan, producen ruido e intoxican el ambiente la plaza sería mejor, pero en realidad ¿sería mejor?. ¿Acaso a falta de una cosa la otra sería necesariamente mejor? ¿No es posible que algo fuera ese “algo” por sí mismo?.
    Pasaron quince minutos (porque cinco los utilicé para cerrar los ojos y dejar mi rostro merced del sol que apenas entraba entre los árboles). No llegó. ¿Estará buscándome? ¿O sentada, observando las vicisitudes de la realidad espera que yo llegue por uno de los senderos hace dos horas y cuarto?.
    No me levanto del banco y pienso qué situación es la más correcta: “que yo esté esperando o que ella lo esté haciendo”. Sin duda lo segundo. Lo primero resultaba tedioso, pero cómodo al fin; lo segundo era de una responsabilidad mayor; había que encontrar algo al momento pactado. La primera no poseía esa responsabilidad (pero era fundamental llegar antes para esperar). Entonces, aunque pequeña, había una regla: llegar antes.
        Suena la alarma del reloj (indica que no debo esperar más, pasó el tiempo tolerable), y me levanto. Pero, ¿es imposible esperar más? ¿Y si llega cuando yo no estoy?. ¿Me esperaría ella a mi entonces?. (Me siento y espero quince minutos más). No llega. ¡Ahora si me voy!. Ha pasado el tiempo tolerable. ¿Tolerable?, ¡Si eso es lo más cómodo!  ¡Esperar!. ¿Es cómodo al fin esperar? ¿Es fácil?.
        Me levanto y camino unos metros en la dirección en la que ella tendría que haber aparecido con su vestido liviano y floreado. He decidido irme. Si la cruzo en el camino me quedo, y acaso hablo de todo lo que sucedió a la espera de su llegada. ¿La cruzaré?. ¿El azar puede determinar el encuentro entre lo que deseo y lo ya determinado?. ¿Entre el futuro y mi destino?. 

       Los cartoneros me observan (de seguro que no es la primera vez que lo hacen), mientras yo me acerco a preguntar mi inquietud (la que tuve desde que llegué). Sólo uno de ellos gira para ser el alocutario. 
- Disculpe señor –le dije-, ¿sabe usted cómo se llama esta plaza?.


Roberto Rowies, 2003, Buenos Aires, Argentina.


  

1 de octubre de 2010

Decir algo sin decir nada....

Silencio, quiero silencio. Es lo que necesito en este momento que no es de paz. No hay alegria, tampoco hay temor. Hay. Quiero silencio...
Como una amorosa anticipación, quiero apenas escuchar tu voz, que se desliza por el aire alquitranado de mi ser. Quiero ese silencio. Quiero ese silencio que solo vos me podés dar. 

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Te gesté hace demasiado tiempo. En tiempo de locura. La locura me dio ejemplos; uno de ellos, que todos estamos parcialmente enajenados del yo, del ello, del alter ego; estamos superpuestos. Le dediqué unas páginas en un pueblo perdido de una provincia del sur. El papel creo que se perdió. Hoy tengo la certeza de que mis primeras palabras anticipaban una revelación aterradora, como dijo Borges: "He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer; no he sido feliz". Cierto. Muy verdadero el aforismo prosaico. Me abandono a mi mismo. Me dejo a lo errores. Que los confines del infierno me consuman, me desgarren la carne, y se alimenten eternamente de este genio que no existe.

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30 de septiembre de 2010

MONÓLOGO INTERIOR

ALGO QUE PASA POR DENTRO


                  Tranquilo, tranquilo. La prostitución siempre fue así, la merca también. Parece que estás en el paraíso, pero de repente se te abre la cabeza y te das cuenta que estás acos-tado con una trola que no conocés y que te la está chupan-do y tampoco sabés por qué. La cosa es que seguís porque la joda tiene eso, eso de querer seguir y no querer parar, como una adicción. Pero la cosa es que estas ahí, mirán-dote en el espejo y te tocás la nariz porque te arde, sabés por qué es, ella está inclinada, y vos sabés que te duele, dejala que siga... no le va a hacer nada. Lo sabés, pero te inclinás vos también de nuevo y te tocás la nariz como diciendo te dije que te iba a doler pelotudo. Te levantás, te mirás en el espejo de nuevo y vas hasta la sala, prendés la tele y haces algo no habitual, te prendés un cigarrillo, para relajarte. Suspirás. Cambiás los canales de arriba hasta los menores, sabés bien que lo que te interesa está ubicado por ahí, en la franja más estrecha, todos juntos como un pa-quetito, como si estuviesen envueltos y preparados a pro-pósito para que los consumas, y vos caes, caes porque siempre caes y te plantás en uno. Después te tocás el pelo y te das cuenta que no te bañaste y que la noche por lo visto fue larga, y que queda algo de resaca también. Antes de llegar al baño, abrís un poco la puerta del dormitorio, ella esta ahí dormida, sabés que la perdiste hace mucho tiempo, pero la ves ahí, como el mejor recuerdo. Abrís la otra habitación y está la puta inclinada, ya no da más.
Cuando salís a la calle parecés otro. Parecés, dije, pero sos el mismo, por dentro, digo. Por dentro tenés esa cosa que te busca, ¿no?. Lo sabés, lo sabés bien, te persigue, lo llevás adonde vas porque lo tenés adentro. Y cuando ves a la gente, no sé, en Avenida Santa Fé, te preguntás si ellos también lo llevan, lo llevan los hijos de puta y lo disimulan bastante bien, de alguna manera, porque no se les nota, para nada, como a vos. Seguís caminando, escuchás algún tema conocido que sale de algún local y puteas porque te olvidaste el mp3, y el momento hubiese sido perfecto para poner algún tema que te haga más ameno el viaje, a todos nos pasó alguna vez. Pero la cagada es que seguís cami-nando, ahora por Ayacucho, la calle es un poco más estre-cha, y querés abrir los brazos y abrazar a alguien, porque estás contento, porque no te detenés, porque súbitamente pensás que todos nos podemos amar de una manera desin-teresada y te ponés contento, todos lo hacemos, y te sonreís en la calle, y afortunadamente no te importa lo que piensa el que te está mirando y se baja de la vereda para caminar por la calle cuando te cruza, porque no entiende la felicidad de tu cara, es raro, es sincero, no parece fingir el flaco, y mueve la cabeza, parece que está hablando solo; sí, en realidad se está hablando solo, no finge, se está diciendo “pobre flaco, le debe pasar algo, va caminando hablando solo, murmurando, riéndose, algo le debe pasar”. Pero todo tiene un fin. Cuando llegás al microcentro volvés a ser el flaco con esa cosa por dentro. Estás a punto de cruzar la 9 de Julio y pensás que es la más ancha del mundo, ¿para qué carajo nos sirve tenerla?, pero sabés que es así, está. Y Maradona es el mejor del mundo, eso sí, pero para qué. Llegás al primer semáforo. Te viene otra sensación, casi una expresión, ¡que linda ciudad la puta madre, hay que disfrutarla, no ser tan amargo!. Mirás a tu alrededor. Mirás tu maletín que no es de cuero y te gustaría tener una mochila, algo más cómodo, informal. Mirás para la izquierda y el sol te da en la cara, pensás, pensás sola-mente... que es la primera vez que sentís tan tibio al sol, lo sentís poético al sentimiento pero enseguida te asqueas por el pensamiento cursi y mirás para adelante al hombrecito amarillo en el semáforo, esperando como todos los demás. Das el primer paso con la pierna izquierda y no te molesta acordarte del refrán. ¿A quién le importa esa mierda?. Volvés de a poco a ser vos, estás lejos de ese que se reía en Ayacucho. Pero seguís.
Te parás en un puesto de diarios, todos los días lo haces, y mirás de reojo a una flaca que reparte volantes en el banco, te hace acordar a alguien, a alguien que olvidaste y no querés recordar porque te duele, sabés que te fue difícil superar que ella te dejara por otro, y encima vos que sos medio metrosexual, te hubiese gustado cagarlo a trompadas pero no te animaste, te quedaste con toda la bronca y ahora ves a esa flaca y te querés matar, te hace sentir como un pibe, aunque sos un pibe, pero el laburo que tenés te hace un tipo serio y te avejenta. La mirás y te escondés entre los diarios, no sabés que hacer. La sensación es media estú-pida, porque tendrías que encararla y se acaba la historia, tenés miedo al rechazo, te mata eso, estás solo, lo sabés, pero no estás queriendo a nadie, tampoco te querés casar ni mucho menos, y el sentir que alguien no quiere estar con vos ya pone el problema en otro plano, que es el de los demás, el punto de vista de los demás, por el que vivimos todos sin darnos cuenta. Te animás a caminar y pensás en la puta que te venís de coger, no tendrías que tener miedo, son todas iguales, les gusta a todas de la misma forma. Pero la ves, esta ahí paradita, no dice nada, reparte los vo-lantes desinteresadamente hasta que te mira, y vos la mirás y como un pelotudo no agarrás el volante que te extendía, sin saber que ahí esta el teléfono de ella, porque vende unos planes para el gobierno con el nombre del banco, y te pasás, te pasás de pelotudo, de cagón. No pueden decir nada los demás. Nadie sabe lo que le pasa al pobre pibe, por qué se tropieza, y nadie sabe porque a ella se le caen todos los volantes mientras lo sigue mirando. Doblás en Lavalle y tenés la lengua pastosa.
Llegar a Lavalle te dice que estás cerca y te ponés eufórico, muy eufórico. Te corre esa adrenalina por el cuerpo, la de la noche anterior y te empezás a sentir mejor, la piba queda atrás hasta la próxima vez. Te sentís medio ganador y medio perdedor. Sabés que es mejor que no sentir nada, por lo menos. Te ves en los espejos del cine, querés aminorar el paso para verte mejor, pero ahí entran los demás que crees que te están mirando, muy poca gente se para realmente a acomodarse el pelo y le importa un carajo si alguien la mira. Digo, tendrías que hacerlo más seguido. Eso te hace bien. Te gusta verte bien. Y te mirás así, al pasar, si tenés bien el pelo o la corbata, y seguís, pero con la sensación de no estar conforme con la ojeada, pensás en el baño de algún resto, pero sabés que tendrías que consumir, y es inútil porque vos sabés que sólo necesitás una mirada de menos de un minuto. Tenés esa sensación, la misma de la que hablamos cuando saliste de tu casa. Y la euforia se pasa, es momentánea, casi exótica, sabés que va a ser im-posible que vuelva. Te volvés a sentir raro.
Entonces decidís fumar. La medida es casi mágica, porque te olvidás que estás mal, que viste a la flaca y que venís de estar con una puta y no te bañaste. Pucho mágico, decís, lo prendés medio mal, porque hay un poco de viento, la magia se va a la mierda y quedás como el cornudo de la calle Lavalle. Pero con la tercer pitada y el celular que sonó la cosa cambió. Era tu jefe, te preguntaba dónde estabas y en cuánto tiempo llegabas. Falta poco, le dijiste.
Florida. Te pasa alguien de costado que te golpea, te das vuelta, la mirás, pensás que esta buena, y seguís cami-nando, pero te gustaría dar otra miradita, la verdad que tenía buen culo, pero no lo haces. Ves el puestito de pan-chos que por alguna razón no te gustan, o te gustan pero no te gusta ser de los que comen ahí parados pudiendo ir a un Mc Donallds, pudiendo relacionarte con otro tipo de gente. Pensás, pensás que es difícil vivir así, con esa careta diaria, con esas ganas de vivir, y ese no vivir cotidiano, convi-viendo para que estemos así. A todos les pasa, no se pueden hacer los boludos. A todos nos pasa que salimos y somos otros, independientemente de lo que trabajemos, de lo que pensemos, de lo que creamos que piensan los demás, de los demás como individuos, inclusive. A todos nos pasa que queremos vivir como se debe vivir, pero nos conformamos con lo que somos, careteamos la realidad, somos irreali-dades. Como vos, que vas por Florida floreándote pero de-jaste a una putita drogona tirada en una cama y eso ayer te hizo sentir bien, vos te sentís bien ahora, creés que te sentís bien, pero quién te dice qué está bien o está mal, es así, como vos lo creés. Te viene esa sensación a la garganta, a la boca del estómago, te late el corazón un poco fuerte, te transpiran las manos. Pero parás en un kiosko y te comprás unos chicles para el aliento, no sea cosa que le hables a tu primer cliente y eches todo a perder. Estás casi llegando a la plaza, sabés que tenés que doblar a la derecha.
Cuando doblás, y no sé si será porque era un ángulo cerra-do, el panorama cambia para vos. Tenés adelante a una piba de unos 18 años que está divina, que camina bastante rápido y usa zapatillas. Vos venís parejo, no te querés adelantar porque corrés el riesgo de no poder porque es ligera, pero tampoco te querés quedar atrás. Eso que tenés adentro te hace sentir que vos podés, y le querés ver la cara. ¿Quién será la que camina con esa armonía en las piernas, con esa soltura tan peculiar en las conchetas?. Te metés un chicle en la boca y te das cuenta que naciste para esto, que es innato a vos. A quién no le pasa. La cosa te dura menos de media cuadra, ella se para para comprar algo en un negocio, vos te haces el distraído que mirás porque parece que se te cayó algo, y le fichás la cara. Te dás cuenta que lo mejor para ella es que la miren de atrás, no es como la piba que reparte volantes en el banco, ni siquiera como la putita. Ahora sí. Te dás cuenta que estás llegando tarde.
El llegar tarde es, quizá, común. Siempre pasa algo. Depende también dónde trabajemos, si tenemos horarios flexibles o jefes flexibles. La cosa es que parece que llegás siempre tarde. Te quedan dos cuadras y pensás por qué no te tomaste un taxi apenas saliste de tu casa. Lo sabés, sabés por qué fue. La sensación parece estar ahí, la regurgitas, la traes de nuevo hasta la garganta, y sentís gusto a vómito. Tu jefe te está esperando.
Lo que no sabés es que enfrente, en la plaza, dos flacos se preguntan por primera vez que es lo que venís carburando. Los flacos están ahí sentados, tomando mate, pero discuten algo, algo de vos, porque te vieron doblar y hacer todo lo que hiciste, te vieron levantar algo del suelo y mirarle el culo a la mina. Que cómo estás vestido trabajás en una oficina, que tenés guita, que tu novia debe estar que se parte, que venís de buena familia, que nada en este momento te está rompiendo las pelotas, que tu trabajo es perfecto. Se preguntan, de ingenuos, si existe alguien que este pensando algo de ellos, tal cual como ellos de vos. No lejos, sino ahí. Que los estén mirando y diciendo, ¿que pen-saran estos flacos?, ¿qué estarán haciendo sentados a esta hora, en horario laboral, tomando mate?, ¡que vida, eh!. Vos venís a los pedos, podrías mirar pero no lo hacés, te parecen vagos. A la cuadra, sentís que te hubiese gustado estar en su lugar, sin presiones, escandalosamente tranqui-lo, sin esa cosa por dentro. ¿A quién no le pasa que quiere por un momento ponerse en el lugar del otro?.
Mirás la hora, te quedan tres minutos y una cuadra. La cosa se puede complicar, es tu primer cliente.
Te viene esa cosa que sentiste todo el viaje y que sentís todos los días. Lo sienten todos, ese vacío, esa cosa que no es cosa. Y tocás timbre. El portero te abre. Te dás cuenta que el trabajo es así, que las cosas no se pueden cambiar, que vamos a vivir encadenados al laburo hasta morir. Pero te acomodás la corbata, no te queda otra, además el trabajo te gusta, no lo negás, ponés siempre la mejor cara, la que elegís del ropero. Es el primer cliente tuyo, después de que hiciste de todo para la compañía. Ahora te dás cuenta de que con 30 años sos un tipo importante y podrías disfrutar más de la vida. Sabés que las cosas cambian, pero sabés también que te amoldás rápido, que sos como la masa de un panqueque, como la crema, como la plastilina. Todos lo hacemos. ¿Quién puede ser tan arrogante y negarlo?. ¿Quién no dejó alguna vez todos los ideales para hacer un trabajo pelotudo, para ser simpático, para tener química con los demás, para ser un poquito mejor, a costa de men-tirse descaradamente?. Sacás lo mejor de tu vanidad y te parás en el medio del hall para acomodarte el pelo, que lo tenés bien, pero lo querés repasar. El portero, que te mira, es un portero. Y subís. Sabés que la empresa te dio mucho, que no le podés fallar, que tenés que dar un poco más. Tirás el chicle en el piso del ascensor.
Tu jefe en persona te abre la puerta. Eso es importante, y que el tema de que llegaste tarde no lo va a tocar. Te pide que pases a la otra habitación donde tu cliente te espera. Antes, te presenta a su jefe, el que está más arriba, que te quiere conocer. Te hace quedar bien, lo sabés, por las cosas que le dice y más que nada por todas las que omite. Y querés dar todo. Ahora sí sos feliz, ahora sí querés abrazar-los, como te pasó en plena calle Ayacucho. Querés echar una ojeada al historial de cada uno y alabarlos. Querés compartir tu felicidad. Ya no sentís esa cosa en el estó-mago, se fue. Se fue la putita, se fue la flaca de buen culo y hasta la piba del banco. Entrás a la habitación.
No te dás cuenta, pero el cliente está nervioso. Se le ven algunas gotitas de transpiración. Vos te sentás, con estilo, te acomodás la corbata y abrís un cajón. Te preguntás ahora si es necesario saber el nombre del tipo, la vida. Y cerrás el cajón. Él te ve, claramente. No te preocupa tu camisa, ni la pared, ni las cortinas nuevas de la oficina, menos el piso recien encerado. ¡Pam!. Sabés que naciste para esto. Sabés que el seso enchastrando la pared, la sangre chorreando de las venas, y el nombre de un tipo común no te importan, como a todos.
  
Roberto Rowies.

Presentación

Presentación de Politica Sudaka, Editorial Eureka, 2009.
 
 

Prólogo por Gastón Zarza

Una primera instancia en la lectura de cualquiera de las obras que conforman este libro nos produce un singular sentimiento de alejamiento. Un universo tan real, trastocado en palabras, en el que proliferan individuos amenazantes, situaciones desconcertantes, fábulas sin ningún tipo de moraleja. Un universo infringido por las relaciones de poder y la arbitrariedad que está cifrando literalmente lo real.
Desde que la novela decimonónica creyó posible trasladar la realidad a la literatura la problemática ha sido siempre la misma, con mínimas variantes: ¿cuál es el nexo que une literatura y realidad? ¿Hay que buscar acaso en la obra al autor y con él todo lo que eso implica; o la obra una vez terminada goza de total autonomía? Borges decía que sus cuentos una vez terminados ya no le pertenecían pero también afirmaba que toda literatura es autobiográfica.
Pueden atribuirse muchas de las turbaciones e inquietudes del autor en su obra; pero las turbaciones de los personajes, en este libro, son la de la mayoría de las personas inmersas en el entramado social. Tanto los personajes que monologan en la primera sección del libro, como el personaje de Federico Burman, al final, hacen explicito lo que nosotros, individuos, en la vida real, dejamos pasar por alto. Sospechas que a veces nos asaltan pero que por un mecanismo de auto preservación naturalizamos enseguida. El autor toma de la realidad, por ejemplo, un caso reciente como el de los Pomar y de allí desteje una red de poder en la que estamos implicados todos.
La pregunta entonces no sería si el arte puede copiar lo real; podemos preguntarnos más bien, si todo lo que genera el mundo puede servir como material para la ficción. Correlato entre vida y obra puede menoscabarse cuando comprobamos que el fin último de todo es poner en palabras el sinsentido del mundo. Es darle, precisamente, sentido. De allí nace la literatura.
Porque hay una nueva manera de relacionarse con el mundo y una manera diferente de entender esa realidad y no sólo la literatura.
De qué sirve tener valor, se pregunta Burman, en Pompeya, si al final un tiro en la cabeza acaba con todo. ¿De qué sirve tener el valor de escribir? Sirve para evadirse, sí, pero también sirve para enfrentar esos mecanismos de poder y la arbitrariedad de una sociedad jerarquizada que excluye y condena. Sirve para salir de ese lugar impuesto.
Con Política sudaka asistimos a una nueva forma ya no de representar el mundo sino de distinguir con la minuciosidad de un artesano la inmersión en el mundo actual del hombre y sus desdichas.

Pablo Gastón Zarza, 30 de Diciembre de 2009

24 de septiembre de 2010

Muzio Clementi, Sinfonías Completas, Claudio Scimone

Clementi, Sinfonías. Scimone, Philharmonía Orchestra


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Jacqueline Dupré -Obras Completas- EMI CLASSICS

CD 2



  
 



22 de septiembre de 2010

Obra Completa de Jacqueline Dupré

Obras completas por EMI Classics

Jacqueline Mary du Pré (Oxford, 26 de enero de 1945 - Londres, 19 de octubre de 1987) fue una cellista británica, una de las mejores del siglo XX.
Esposa y compañera musical del pianista y director argentino-israelí Daniel Barenboim, debió retirarse a los 28 años, en 1973, debido a la esclerosis múltiple que produjo su deceso catorce años más tarde, en 1987, cuando contaba 42 años. Fue condecorada con la orden del imperio británico en 1976 y su interpretación del Concierto para cello de Edward Elgar es considerada referencial y, para algunos, definitiva.
Preferiblemente deben tenerse en cuenta las interpretaciones anteriores a 1971, debido al hecho de que las dificultades presentadas por su enfermedad son audibles en las interpretaciones posteriores
  • Antonín Dvořák: Concierto para cello, Orquesta Sinfónica de la Radio Sueca, dirección de Sergiu Celibidache. Concierto público, 26 de noviembre de 1967, Estocolmo.
  • Edward Elgar: Concierto para cello, Orquesta Sinfónica de Londres, dirección de Sir John Barbirolli, grabado en 1965.
  • Johannes Brahms: Sonatas para cello y piano 1 y 2, con Daniel Barenboim (piano)
  • Beethoven: Sonatas para cello y piano 3 y 5, con Stephen Kovacevich.

He aquí esa onterpretación histórica anterior a 1971.
CD 1



Click aqui

16 de septiembre de 2010

Esquiso, Editorial Eureka, 2010. Coedición Pablo Zarza-Adán Rowies

Edicion Ebook. CD con relatos en Pdf y audio.





Contratapa

Lista de relatos:
Pablo Zarza
-"Unos pasos ahí afuera"
-"La pensión del miedo"
-"Qué extraño fantasma"
-"El silencio del mar"
-"El infierno no existe"



Adán Rowies
-"París y Buenos Aires"
-"El caso Pomar"
-"Variaciones"
-"Mujer mosquito"
-"Los cuartos"
-"Nada"
-"La muerte segura"


La edición se distribuye solamente a pedido del que quiera una copia, ya que (lamentablemete)
no podemos hacerla gratuita. 
Contacto: robies21@hotmail.com. Precio: $10

Nuestro Producto
 

Artista Sudaca elegida


ARTISTA SUDACA: Mercedes Sibre, 24 años, Recoleta, Capital federal.
Cursó estudios de Licenciatura en Artes en el I.U.N.A.. En el Centro Cultural Rojas cursó fotografía hasta 2005. Sus primeros trabajos revelan un espíritu conservador, sencillo, con un mundo de ideas sin desplegar. De lo que podemos estar seguros con estos primeros trabajos, es que a los 19 años, al componerlos, ya demostraba su habilidad en cada trazo. Fueron producto de iniciativas de la facultad. Trabajos para evaluar diferentes texturas y formas, utilizando diferentes instrumentos para su composición. 
Sus posteriores trabajos en lápiz, madera, óleo, pasteles, acuarela y acrílico (aún no autorizados a publicar), despejan esa primera sensación. Son más atrevidos. Crecen en líneas y en habilidad. Los trazos pequeños y los detalles, son los que la revelan como un excelente artista, con un gran futuro.  



        TITULO: Primeros dibujos, realizados en el año 2004


"Objetos", Carbonilla, 2004
 Mercedes Sibre




"Objetos deformados"; Carbonilla, 2004.
Mercedes Sibre



"Llaves". Trabajo en lápiz, convertido a sepia, 2004.
Mercedes Sibre




"Trabajo en tinta china", sepia, sin título, 2004
Mercedes Sibre.



"Sin título", trabajo en tinta china, 2004.
Mercedes Sibre.





"Sin Título". Tinta china, 2004.
Mercedes Sibre




"Ovillo de hilo", Trabajo en lápiz original blanco
 y negro. 2004.

Mercedes Sibre
mechisibre@yahoo.com